Cumbia, quebradita y zapateado
En una sola noche la banda puede pasar por cinco ritmos distintos. Saber cuál suena ayuda a no chocar con nadie.
Quien llega por primera vez a un baile de música regional mexicana se encuentra con una pista que cambia de cara cada tres o cuatro canciones. Las parejas que hace un momento giraban despacio ahora avanzan rápido alrededor del salón, y luego todos se quedan casi en su lugar, moviendo la cadera. No hace falta saber bailar todo. Basta con reconocer qué está tocando la banda.
La cumbia
La cumbia es el ritmo más fácil de reconocer y de bailar. Llegó de Colombia y se volvió propia en México, donde cada región la toca a su modo. El paso básico es un pie atrás y regresar, primero con un pie y luego con el otro, siempre al compás de la güira o de la tarola. Las parejas bailan casi en el mismo lugar y adornan con vueltas. Es el ritmo con el que más gente se anima a salir a la pista.

La polka norteña
Con la polka la pista se pone en movimiento. Las parejas avanzan en círculo alrededor del salón, en sentido contrario a las manecillas del reloj, con pasos cortos y rápidos que siguen el "tun-chas" del bajo sexto. Las botas suenan contra la madera y por eso a este baile también se le dice zapateado. Si apenas estás aprendiendo, quédate cerca del centro de la pista, donde el tráfico es más lento, y deja la orilla a las parejas que van más rápido.
La quebradita
La quebradita nació en los años noventa con la música de banda, entre Jalisco, Sinaloa y el sur de California. Es el ritmo más acrobático de la noche: la pareja salta, gira y en los momentos más vistosos él inclina a ella hasta casi tocar el piso. Hoy se baila menos que en sus años de moda, pero cuando la banda toca una, los que saben salen y la pista se abre para verlos.
Las reglas de la pista
Cada salón tiene sus costumbres, y casi todas se resumen en unas pocas reglas:
- En la polka y el vals, la pista gira en sentido contrario a las manecillas del reloj. No cruces por en medio de la ronda.
- Se invita con respeto y se acepta un no sin insistir.
- Al terminar la canción se da las gracias y se acompaña a la pareja de regreso a su mesa.
- Las bebidas se quedan en la mesa. Un vaso en la pista termina en el piso.
Con eso y unos zapatos que resbalen un poco, cualquiera aguanta la noche entera en la pista.