Del salón al carro
Es la parte más corta de la noche y casi nadie la piensa. Entre la puerta del salón y el carro hay oscuridad, prisa y vehículos dando reversa.
Los salones de baile de pueblo suelen tener estacionamientos grandes, de grava o de tierra, con uno o dos postes de luz y mucha sombra. Al llegar, con luz de tarde, parecen sencillos. A la salida, de madrugada, son otro lugar: filas de troques que se ven todas iguales, gente que cruza por todos lados y conductores que dan reversa con prisa y con poca visibilidad.
Al llegar
La decisión más útil de la noche se toma al estacionarte. Busca un lugar cerca de un poste de luz y, si se puede, de cara a la salida, para no tener que dar reversa cuando el lugar esté lleno de gente. Fíjate en algo que te ayude a encontrar el carro después, y si el estacionamiento es muy grande, toma una foto.
Deja a la vista lo menos posible dentro del carro. Mochilas, bolsas y aparatos van en la cajuela antes de llegar, no en el estacionamiento donde todos te ven guardarlos.
Al salir
Cuando termina el baile, sal con tu grupo y camina junto. Una persona sola entre carros en la oscuridad es difícil de ver para un conductor que está dando reversa.
- Camina por los pasillos del estacionamiento, de frente a los carros que se mueven, y no entre dos carros estacionados.
- Fíjate en las luces de reversa. Una luz blanca en la parte de atrás de un carro quiere decir que ya se va a mover hacia ti.
- Prende la linterna del teléfono y apúntala hacia el suelo frente a ti. Te ayuda a ver dónde pisas y les avisa a los conductores que vas ahí.
- Lleva las llaves en la mano desde antes de llegar al carro.
Los conductores de camionetas altas tienen puntos ciegos enormes detrás y a los lados. Un niño o un adulto agachado junto a la defensa simplemente no se ve desde el asiento. Si dudas de que el conductor te vio, detente y espera.
Con niños
A esa hora los niños vienen cansados, medio dormidos o, al revés, acelerados por la música y el azúcar. Llévalos de la mano o en brazos hasta el carro, sin excepción. Abre primero la puerta del lado contrario al tráfico del estacionamiento y súbelos por ahí. Mientras acomodas a uno en su silla, el otro se queda adentro, no parado detrás del carro.
Si manejas tú
Antes de dar reversa, rodea el carro con la vista o, mejor, a pie. La cámara de reversa ayuda, pero de noche y con gente en movimiento no basta. Sal despacio, con las luces prendidas, y deja pasar a quien camina aunque tengas el paso. Nadie llega más rápido a casa por ganar treinta segundos en la salida del salón.
Si el estacionamiento está muy congestionado, quédate unos minutos en el carro con el motor prendido y espera a que salga la primera ola. Es el mejor momento para revisar quién maneja, poner la ruta en el teléfono y avisar a casa que ya van en camino.
