Hacienda Live

El regreso a Austin

Muchos bailes y jaripeos de la región quedan a una hora de Austin. El viaje de ida se hace con ganas. El de regreso, pasada la una de la mañana, pide otra clase de atención.

Una carretera de dos carriles de noche con la línea central amarilla, las luces traseras de una camioneta a lo lejos y el resplandor de una ciudad en el horizonte
La vuelta casi siempre es de noche, con el resplandor de la ciudad al frente y poca luz en el camino.

Alrededor de Austin hay pueblos donde el fin de semana se llena de música: salones de baile, ferias de condado, jaripeos y kermeses en Lockhart, Bastrop, Taylor, Elgin y San Marcos. Para mucha gente que vive en la ciudad, la noche empieza con una hora de manejo hacia afuera y termina con esa misma hora de vuelta, ya cansados y con la música todavía en los oídos.

Las carreteras de vuelta

Cada pueblo tiene su camino. De Lockhart se regresa por la 183, de Bastrop por la 71, de Elgin y Taylor por la 290 o por carreteras de rancho que cruzan entre campos sin una sola luz. Muchos toman la 130, que es de cuota y tiene un tramo con límite de 85 millas por hora, el más alto del país. A esa velocidad, un segundo de distracción son casi cuarenta metros recorridos sin mirar.

Las carreteras de rancho, las que llevan nombres como FM y un número, son otra cosa. Son angostas, casi nunca tienen acotamiento y de noche dependen solo de tus faros. En otoño e invierno los venados cruzan sobre todo al anochecer y de madrugada, justo a la hora de la vuelta.

El cansancio llega en la carretera

En el salón, con la banda tocando, nadie se siente cansado. El sueño aparece veinte minutos después de subir al carro, cuando el camino se vuelve recto y oscuro. Las señales son fáciles de ignorar: bostezar seguido, no recordar los últimos kilómetros, salirte un poco del carril.

Si el regreso termina en un choque

Casi siempre lo peor del camino es una entrada lenta a la autopista. A veces es un golpe. Si los carros se pueden mover, sácalos del carril, llama al 911 y toma fotos de los dos carros, las placas y el camino antes de que llegue la grúa. La ley de Texas obliga a los conductores que chocan a detenerse e intercambiar nombre, dirección, datos del seguro y del vehículo. Cuando la policía presenta el reporte del choque, el CR-3, puedes comprar una copia en línea en el sitio de TxDOT. Apunta el lugar exacto mientras lo tienes fresco, como la salida de la 130 o el cruce más cercano en la 71, porque al día siguiente todos los tramos de esa carretera se parecen. Si alguien salió lastimado, o si la aseguradora del otro conductor te llama antes de que te vea un médico, habla con un Abogado de Choques en Austin antes de firmar algo o de dar una declaración grabada.

Llegar

La noche termina de verdad cuando el carro está en la entrada de la casa y el motor apagado. Hasta ese momento, el baile sigue contando. Una hora de camino con calma vale más que diez minutos ganados en la 130.