Volver a casa después del baile
La noche termina cuando la banda se despide, y ahí apenas empieza el viaje de regreso. Ese tramo merece el mismo cuidado que el resto de la salida.
Un buen baile se alarga. La banda toca una más, luego otra, y cuando por fin se prenden las luces del salón ya pasó la una de la mañana. Afuera esperan el estacionamiento, una carretera oscura y muchas veces una hora de camino. Casi todo lo que puede salir mal en una noche así pasa en ese regreso, y casi todo se puede evitar con decisiones que conviene tomar temprano, cuando todavía estás fresco.
Decide antes de salir
La pregunta de quién maneja de regreso tiene una respuesta fácil a las siete de la tarde y una muy difícil a las dos de la mañana. Resuélvela en casa, antes de subir al carro. Si van en grupo, que una persona se comprometa a manejar y a no tomar, y que los demás lo respeten durante toda la noche. Ofrecerle al conductor una cerveza "nada más una" le complica la noche a todos.
Si nadie quiere ese papel, hay otras salidas: un taxi o una aplicación de transporte, un familiar que pase por ustedes, o un cuarto de hotel cerca del salón cuando el baile queda lejos. En los pueblos chicos los carros de aplicación escasean después de medianoche, así que revisa antes si hay servicio en la zona y guarda el número de un taxi local.
El que maneja no toma
El alcohol afecta los reflejos, el cálculo de distancias y la capacidad de reaccionar ante lo inesperado mucho antes de que una persona se sienta borracha. Por eso la regla más segura es la más simple: quien maneja no toma nada. MedlinePlus, el servicio de información de salud de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, reúne en su página sobre seguridad al conducir los riesgos del alcohol, el sueño y las distracciones al volante. Vale la pena leerla una vez con calma.
Los remedios de siempre tampoco ayudan. El café, el agua fría en la cara o bailar un rato más no bajan el alcohol en la sangre. Solo el tiempo lo hace, y el cuerpo lo elimina despacio. Si tomaste, tu noche termina con otra persona al volante.
El cansancio también cuenta
Aunque nadie haya tomado, manejar de madrugada después de horas de baile es manejar cansado. Las piernas pesan, los ojos arden por las luces del escenario y el cuerpo ya piensa en la cama. El sueño al volante se parece mucho al alcohol: los reflejos se vuelven lentos y la atención se va sin avisar.
Algunas señales de que ya no deberías manejar:
- Bostezas seguido o te cuesta mantener los ojos abiertos.
- No recuerdas los últimos kilómetros que manejaste.
- Te sales un poco del carril o pisas la línea del acotamiento.
- Pasas una salida sin darte cuenta.
Si notas cualquiera de ellas, busca un lugar seguro y bien iluminado, como una gasolinera abierta, y para. Una siesta de veinte minutos hace más que bajar las ventanas o subirle a la música. Si el viaje es largo, turnarse el volante con otro conductor que no haya tomado es la mejor opción.
La salida del estacionamiento
Cuando termina el baile, todos quieren irse al mismo tiempo. El estacionamiento se llena de carros dando reversa, gente caminando entre ellos y troques que salen con prisa. Es uno de los momentos de más riesgo de la noche y casi nadie lo piensa.
No hay prisa. Espera unos minutos en el carro con las luces prendidas mientras sale la primera ola. Antes de dar reversa, revisa los espejos y voltea, porque alguien puede venir caminando detrás de ti en la oscuridad. Maneja despacio hasta la carretera y ten cuidado con los grupos que caminan por la orilla hacia sus carros.
Carreteras de campo de noche
Muchos salones de baile y ferias están en las afueras, sobre carreteras de dos carriles sin alumbrado, sin acotamiento y con curvas que no se ven hasta que las tienes encima. De noche esas carreteras piden otra forma de manejar.
- Baja la velocidad cuando no ves bien el camino. Los faros solo alumbran unos cuantos metros hacia adelante.
- Usa las luces altas cuando no venga nadie y bájalas en cuanto veas otro carro.
- Cuidado con los animales. Venados, vacas sueltas y perros cruzan de noche, sobre todo cerca de ranchos y arroyos.
- Deja más distancia con el carro de adelante. Si frena de golpe por un animal, vas a necesitar ese espacio.
- Guarda el teléfono. Pon la ruta antes de arrancar y no lo toques hasta llegar.
Si ves un carro que se mueve de un lado a otro o que va muy lento sin razón, dale espacio y no intentes rebasarlo en una curva. Cuando sea seguro, para y llama al 911 para dar la ubicación.
Si algo sale mal
Una llanta ponchada o un carro que se apaga en una carretera oscura es peligroso por sí mismo. Sal del camino lo más que puedas, prende las intermitentes y, si llevas triángulos o luces de emergencia, colócalos detrás del carro. Con tráfico rápido o un acotamiento angosto, espera la ayuda fuera del carro y lejos del asfalto, del lado de la cuneta.
Lleva siempre en el carro una lámpara, un cargador para el teléfono y agua. Avisa a alguien de la familia a qué hora piensas llegar y mándale un mensaje cuando ya estés en casa. Es un detalle chico que deja tranquilos a los dos, y cierra bien una noche larga.
